viernes, 15 de septiembre de 2006

Agustín Manitas

Hoy ha ocurrido una tragedia, es domingo y se han volado los plomos. Mis compañero de piso y mi novio han tratado de arreglarlo y a pesar de ambos ser ingenieros titulados ninguno puede resolver el problema. La refrigeradora empieza a botar agua porque la mía es de las viejitas que tiene hielo y se derrite, solo me quedan unas horas de la batería de la portátil y del celular pero después de dejar a los dos hombres de la casa intentarlo, llamo a Agustín. Agustín es peruano y me lo recomendó un amigo, es de confianza y cobra barato me dijo y siempre puedes pedirle descuento. Temo por la factura pero no me queda otra. Agustín es lo que aquí llaman un “manitas”; es decir, un buen peruano que sabe de todo, eléctrica, albañilería, carpintería, pintura, gasfitería cualquier cosa que se te malogra el manitas lo arregla. Eso si, son MUY caros, pero soy recomendada así que rezo porque no me cobre mucho. Miro por la ventana y se baja de un Audi deportivo color amarillo, un peruano de pura cepa. Lo puedo reconocer desde mi tercer piso. Tendrá como 40 años, esta con un Jean azul oscuro polo Nike blanco y zapatillas Adidas nuevecitas; Su pinta me hace pensar que me va a cobrar caro pero es domingo y es mi única alternativa .
Agustín, después de mirar detenidamente la caja de plomos (yo no sé que hay adentro) y revisar cables por toda la casa da con el problema, un cortocircuito en el sistema no sé que. Me podría decir cualquier cosa y yo creerle ciegamente. Pero él es ya famoso entre mi grupo de amigos por honesto y cumplidor así que no cuestiono nada y menos de cortocircuitos que de electricidad se tanto que de fútbol, no paso de cambiar un foco con mucho miedo de morir carbonizada.
Le confieso que estoy asustadísima con lo que me va a costar la gracia, es domingo y después de ver el carrazo que se maneja, solo me queda bajar las orejas y pedir misericordia.Agustín me dice tranquilizándome: flaquita tu tranquila que todo en esta vida se conversa. La verdad que eso me da mas miedo que la cuenta. Pero antes que yo termine de poner cara de susto y llamar a Luis , me pregunta : “Sabes hacer arroz con pollo?” Y yo respondí inmediatamente: Claro!! Y me dice : “es que … son las dos de la tarde y estoy que me ruge la tripa. Y tanto hablar de lima me ha dado mi antojito” .Me mato de risa, nunca he oído rugir a una tripa. Agustín me dice que esta vez no me cobrara con la condición de que le prepare un buen arroz con pollo, Por suerte tengo todos los ingredientes. Me pongo a preparar mientras que Agustín se toma una chela bien helena tal y como la pidió junto con Luis y Arnaud. . Preparo el arroz con pollo en media hora. Mientras el cuenta de su vida. En lima jamás hubiese conocido a Agustín, es tan simpático. Vino a España solo por la necesidad dice, no ganaba más de 500 soles a veces y tenia que mantener a su señora y sus hijos. Ahora ya se los ha traído a todos y viven en Hospitalet, un barrio emergente lleno de inmigrantes latinoamericanos, bastante digno pero económico. Su señora cuida ancianos, porque se aburre ya que no tiene necesidad de trabajar y su hijo ya esta aprendiendo a ser manitas porque es lo más rentable. Agustín me dice: “es mejor pues flaquita , ser manitas que ir a la universidad. en la universidad pura teoría dan que no sirve para nada en cambio la vida es práctica hay que ser sapo”- nos recomienda. Mientras, saborea con un gusto el arroz con pollo. Le he servido un cerro de arroz con dos presas con pellejo, Me ha salido bien rico por suerte. Al final nos hemos quedado toda la tarde felices con Agustín, hasta que suena su celular, y después de la breve llamada nos dice que se tiene que ir. Nos comenta que ha llamado “su catedral” , es decir su señora esposa, dice que le hace “la marcación” todo el dia. Arnaud no entiende nada y le traduzco la jerga. Antes de irse el sabio Agustín le da un consejo a mi novio frances: “Franchute, tu derechito y por la sombra que las peruanas son bien bravas y mas las limeñitas como aquí tu costilla” . Oye Agustin! le digo, Cómo que costilla . Ay perdona flaquita, que es con cariño. Cuidadito- le digo. Que tu mismo has dicho que las peruanas somos bien bravas. Se ríe cachaciento y se va en su Audi amarillo chillón con sus polo blanco