Entre Artistas y Mendigos por la Rambla
En cambio aquí esta plagado de ciegos, rumanos, gitanos y okupas pidiendo plata. Se confunden con los artistas de la rambla. A veces no sabes si es un artista o un mendigo.
Como el hombre desfigurado que pide dinero junto al disfrazado de Jorobado de Notredame.
Después de tres años, sigue subiendo la rumana al mismo tren a la misma hora pidiendo dinero porque no tiene papeles ni lechi (aun no aprende a decir leche) para su bebe de 5 meses. Tres años después y el bebe no crece.
También en la estación de plaza Cataluña sigue el pobre chico que le robaron y no tiene como volver. Tan lindo con su mochilita hace 3 años le di 10 euros que me dolieron en el alma y aun no ha logrado juntar para su pasaje de regreso y sigue con la misma mochila el pobrecito.
Hay otros mas listos que no piden dinero, yo les llamo los de la mafia del este. Están organizados en grupo y pretenden con tres vasitos esconder una bolita en uno, Otro del clan pretende jugar y gana 100 euros, después otro hasta que no falta un gringo entusiasmado creído de su buena vista que pone en el sombrero los 50 eurasos y la bolita desaparece. La policía nunca los agarra , tienen otros mas que avisan si viene la Guardia Urbana que mas preocupados están por sonreírle a las chicas que por la seguridad de la ciudad.
Aun así me gusta mucho andar por la rambla, y mezclarme entre los turistas, artistas, mendigos y raros. Perderme con la seguridad de que no me van a robar, porque yo he ido a Gamarra y se me defender en el mundo del “pickpoketing”.
Las gitanas ya no insisten para leerme la mano de tanto que voy y la estatua de Cleopatra chilena sale de su trance para saludarme aun agradecida de la foto que descubrí de ella en Internet e imprimí para ella.
La rambla es un espectáculo a cualquier hora del día. Ya a las cinco am despierta con los cargamentos de periódicos y revistas que llegan a los puestos. Más tarde abren los cafés para turistas, los que cobran 6 euros por un café. Después, los puestos de flores y los que venden animales. Mas tarde van llegando los artistas de la calle que se levantan tarde y se disfrazan y maquillan ahí mismo. Puedes ver desde Ronaldiño a Michael Jackson (juraría que es el) y diversidad de estatuas humanas como el indio piel roja de bronce que tiene pinta de peruano o el plato de paella con cara de humano, van caminando los de los zancos cuidando de no tropezarse con las ramas de los árboles, los mendigos, turistas y embusteros. Al fondo ya casi llegando al mar están los pintores: autorretratos, símbolos chinos hasta pinturas andinas.
Cuando llega la noche la rambla se transforma. Aparecen los turistas ingleses jóvenes en busca de diversión salvaje y desenfrenada. Los chicos que reparten entradas para discotecas y con la noche también llegan las dueñas de la rambla. Chicas africanas todas con el pelo extrañamente lacio que ofrecen sexo rápido detrás de los carros. También ganan de bolsiquear a los incautos que pasan cerca. Antes de acabar la noche llegan los encargados de limpieza que a mangueraso limpio arrasan con toda la suciedad y de paso transeúntes que sigan por ahí. Las negritas se van a su casa y llega el cargamento de periódicos otra vez.

